Una tecnología antigua revoluciona la forma de hacer backup

¿Cómo te quedas cuando pierdes lo que habías estado haciendo en tu ordenador durante las dos últimas horas? Furioso ¿verdad? ¿Crees que es posible guardar absolutamente todo lo que tienes en los discos continuamente y para siempre? Aquí tienes la respuesta:

SÍ, mediante la tecnología CDP

Hace años que existe una tecnología que permite protegerse contra la pérdida de información cuando accidentalmente sobrescribimos en un documento que queríamos guardar, o borramos un archivo por error, etc., pero solo ha estado disponible para aplicaciones críticas de grandes empresas. Esta eficaz y sólida tecnología se conoce como CDP (por sus siglas en inglés) o lo que es lo mismo: Continuous Data Protection.

La tecnología CDP copia toda la información, todos y cada uno de las cosas que se graban en el disco: cuando guardas, copias o borras algo en un disco, así como todas y cada una de las transacciones que realizamos en nuestro ordenador. Todo se copia en el preciso momento en el se envía a grabar. En algún punto de camino que va desde la aplicación q estamos utilizando hasta el mecanismo de almacenamiento, las herramientas CDP duplican la información y la mandan de forma segura a otro dispositivo de almacenamiento, por lo general, en una plataforma de almacenamiento en la Nube.

Además, a la información o transacción enviadas, se les añade el elemento de tiempo, de manera que quedan convertidas en entradas de un journal de un sistema de registro temporal. Este sistema temporal es una especie de base de datos que permite recuperar cualquier elemento exactamente igual que estaba en determinado momento del pasado. Lo que se consigue, de hecho, es una secuencia de snapshots, o más bien un video, mediante el cual podemos ir hacia delante o hacia atrás en el tiempo, al momento en el que nos interesa recuperar el archivo o transacción tal como estaba en un instante concreto.

“El Objetivo de Punto de Recuperación” (RPO, por sus siglas en inglés) se define técnicamente como el intervalo en el que puede recuperarse determinado elemento, yendo hacia atrás en el tiempo, desde el momento en el que se ha producido el fallo; se especifica en segundos, minutos, horas o días. La tecnología CDP permite un RPO de segundos, con lo que se asegura que la pérdida de información es mínima, en caso de fallo o ataque informático. Por el contrario, con las tecnologías de backup tradicionales, el RPO es la última ventana de backup, que puede ser de horas, días o incluso semanas.

Además, si se implanta adecuadamente, esta tecnología permite recuperar la información perdida en muy poco tiempo. El usuario puede tener acceso al archivo, base de datos o documento perdido en segundos o minutos. Este tiempo de restauración tan corto (Objetivo de Punto de Recuperación) es muy inferior al de la mayoría de las tecnologías existentes, que utilizan un enfoque incremental/diferencial.

Esta característica que acabamos de describir garantiza, con un elevado grado de certeza, la recuperación del trabajo perdido. Ofrece además una resistencia muy alta frente a los ataques de virus evolucionados o de ransomware. Ello se debe a que podemos retroceder en el tiempo al momento inmediatamente anterior a aquel en el que se produjo el ataque.

Empresas pequeñas y usuarios individuales desatendidos

Hace unos diez años, diversas empresas proponían soluciones brillantes a las cuestiones sin resolver de los sistemas de backup, para aplicaciones críticas de las grandes empresas, sobre la base de la tecnología CDP. Algunas de estas compañías siguen ofreciendo soluciones válidas al segmento de grandes corporaciones. Otras empresas han sido adquiridas por los grandes proveedores de software, por lo que ahora forman parte de una oferta de mayor alcance y más completa de soluciones, frecuentemente ligadas a una aplicación concreta o a plataformas de seguimiento de transacciones.

En aquella época, el almacenamiento de información tenía un coste excesivamente elevado para PYMES y usuarios individuales, incluso si utilizaban centros de datos o empresas de hosting. Las conexiones a Internet eran lentas para la velocidad que exige la tecnología CDP y únicamente podía conseguirse utilizando líneas dedicadas que resultaban caras. Los ordenadores personales no tenían la capacidad necesaria para gestionar el proceso de duplicado de la información mientras el usuario estaba trabajando en su ordenador, al contrario que los servidores de gama alta. Por ello, tanto los usuarios individuales como las PYMES no podían acceder a la tecnología CDP para proteger su información.

Hoy, la tecnología CDP está al alcance de todos

Tradicionalmente, los estrategas de TI defendían que tanto los usuarios individuales como las PYMES podían sobrevivir con RPOs de varios días o semanas de trabajo perdido. Pero es que a nadie le gusta admitir que ha perdido parte del trabajo hecho y este riesgo resultaba aceptable exclusivamente porque no había otras opciones viables y asequibles.

Hoy en día, las conexiones a Internet son muy rápidas. Alcanzan velocidades que se acercan a las de los discos duros. Las CPU de nuestros ordenadores personales tienen tanta capacidad que incluso en casos extremos permanecen sin actividad la mayor parte del tiempo. La informática en la Nube y el almacenamiento de información en la misma han traído consigo economías de escala de las que antes sólo disponían las grandes empresas. Por ello, algunos profesionales de TI están empezando a afirmar que el trabajo de usuarios individuales y PYMES merece el mismo respeto que el de los empleados y los sistemas de las grandes corporaciones, y que, por ello, deberían contar con los mismos niveles de protección.

La tecnología de Protección Continua de Datos, junto con las conexiones a Internet de alta velocidad y el coste significativamente inferior del almacenamiento de la información, hacen que sea posible garantizar a todo el mundo la recuperación de la información, cosa que hasta ahora sólo podían permitirse las grandes empresas.

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